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A partir del 2 de febrero comenzó el programa "Activar sin arriesgar" y que dio luz verde a todos los establecimientos de la capital para levantar sus cortinas pero sólo en lugares abiertos, los clientes no podrán entrar al local. 

A pesar del semáforo rojo en la CDMX, decenas de comercios del Centro Histórico sacaron sus estantes, mesas y mercancías a la banqueta para recibir a sus clientes, luego que la autoridad local les permitió la reapertura en espacios al aire libre.

La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, insistió en que los lugares cerrados con poca ventilación tienen un mayor riesgo para la propagación del Covid-19 mediante aerosoles.

El segundo semáforo rojo en la capital del país afectó a 25,000 negocios de los perímetros A, B y C del Centro Histórico, estimó Gerardo Cleto López Becerra, vocero del Consejo Nacional para el Desarrollo del Comercio en Pequeño. 

López Becerra, mencionó que el modelo de negocios de los comercios establecidos es diferente, por lo que las ventas con esta nueva modalidad no llegan al 25%.

Bajo ese tenor, pidió una apertura parcial con aforo limitado como en el semáforo naranja; además aseguró que con protocolos bien definidos sus negocios representan un riesgo bajo de propagación para el coronavirus.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico, 59,304 unidades económicas iniciaron actividades con este nuevo esquema, lo que también activó a 364,000 trabajadores.

El Centro Histórico de la CDMX luce diferente, con vallas y policías en las esquinas que vigilan un solo tránsito. Aunque la calle de Francisco I. Madero está abierta al público, el acceso es controlado y flojo en afluencia.

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