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Para equilibrar y contrarrestar las tragedias que trajo consigo en la ciudad, la pandemia fue noble con la Historia de México. Eligió la zona del Centro Histórico capitalino para brindarle a la sociedad actual tres hallazgos arqueológicos de gran relevancia para comprender el pasado.

De inicios de 2020 a comienzos de 2021, la arqueología se encargó de brindar extraordinarias noticias a los habitantes de la ciudad, y a todo el país en general. Desafortunadamente pasaron desapercibidas por la carga informativa que se le otorga al Covid-19 y sus impactos negativos.

 

 

Por otra parte, así como estuvo en el ojo del huracán por pleitos entre comerciantes, aglomeraciones constantes, violaciones a las normas sanitarias y hechos delictivos, el Centro Histórico también fue escenario de trabajos científicos que culminaron con descubrimientos impactantes.

En enero de 2020, un predio ubicado en La Merced jamás imaginó que debajo de su suelo se encontraba el barrio de Temazcaltitlan, uno de los más antiguos de Tenochtitlan. Allí se rendía culto y se veneraba a diosas como Coatlicue e Ixcuina (deidad prehispánica del parto).

 

 

Antes de despedir al 2020, mientras se llevaban a cabo trabajos de restauración en un edificio particular de tres niveles, arqueólogos del INAH intervinieron para la excavación luego de que ingenieros les mostraran su proyecto de obra. Y es que en la profundidad se encontraban 119 cráneos en el antiguo altar de Tenochtitlan donde se empalaban cabezas sanguinolentas de sacrificados.

Ya en 2021, al despedir enero y darle la bienvenida a febrero con el semáforo rojo en la ciudad, se dio a conocer el bajorrelieve de un águila real hallada desde 2019, pero que fue sometida a trabajo de limpieza para saber qué se ocultaba en esa escultura mexica. Se informó que sus piezas albergan un secreto que es estudiado por especialistas y descrifar de qué se trata.

 

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