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La persona que haga ruido mayor a los 65 decibeles en la Ciudad de México podrá ser amonestada o arrestada por 36 horas; o bien, su negocio podrá ser clausurado, sus bienes decomisados, suspendidas sus actividades y ser acreedor a una multa de hasta 8 millones 962 mil pesos.

Así lo determinó el pleno del Congreso de la Ciudad de México al votar un dictamen de reforma y adiciones al artículo 186 BIS de la Ley Ambiental de Protección a la Tierra en la capital, con 46 sufragios a favor, cero en contra y cero abstenciones, con los que se catalogó al ruido excesivo como una “actividad riesgosa” en la capital. 

Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente local (Sedema) deberá “establecer los límites máximos permisibles de ruido de las fuentes fijas y las móviles que, conforme a lo establecido en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LEGEPA) no sean de competencia federal”. 

El dictamen ordena que, desde el 1 de enero de 2024, tendrá que elaborarse y, en su caso, aprobar el primer mapa de ruido y deberá ser actualizado cada cinco años.

Tales modificaciones entrarán en vigor un día después de que se publiquen en la Gaceta Oficial de la CDMX.

 

¿Cuáles son los motivos?

De acuerdo con el vicecoordinador de la bancada de Morena, José Luis Rodríguez, de 2002 a 2019, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) registró 7 mil 796 denuncias en materia de ruido y vibraciones, particularmente originadas en las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa y Coyoacán, caracterizadas por albergar restaurantes, bares, cantinas y otros giros comerciales que generan ruido. 

De hecho, el ruido es el tercer problema más denunciado ante ese organismo. Tan solo en el Centro Histórico se han detectado niveles de entre 67.3 y 76.4 decibeles.

De acuerdo con el documento, las fuentes de ruido o contaminación auditiva se pueden englobar en cuatro grupos: tránsito vehicular 80%, construcciones 10%, ferrocarriles 6%, bares, musicales y otros, 4 por ciento. 

 

El equivalente a 65 decibeles

Con base en la Organización Mundial de la Salud (OMS), una simple charla puede superar los 60 decibeles. Si ésta se produce en un restaurante abarrotado, los decibeles pueden superar fácilmente los 70 decibeles.

El sonido del aire acondicionado puede alcanzar los 65 decibeles, y una lavadora puede llegar a los 70. Por ejemplo, el sonido de la aspiradora puede llegar a los 75 decibeles.

Le siguen el reloj despertador, con 80 decibeles, el tráfico con 85, una podadora, con 90, una motocicleta con 95 y la secadora de cabello podría llegar a los 100 decibeles. Un concierto puede llegar a los 115 decibeles y el despegue de un avión puede alcanzar los 130 decibeles.

 

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