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Todo romántico sabe que hacer escala en La Pagoda es obligatorio antes o después de recorrer el Centro Histórico. Allí adentro, ya sea con unas enchiladas suizas para desayunar o unas enfrijoladas para comer, muchas parejas han sellado sus destinos a través de la charla. Algunas para conocerse durante el noviazgo y otras tantas para ponerle fin a la relación.

También ha sido escenario donde el enamorado más enamorado del amor pide una pieza de pan y un café para esperar a la persona amada que nunca llega. A pesar del plantón, de la cita frustrada, aguarda otras dos horas más con la esperanza de que cruce la puerta quien con su ausencia ha manifestado no querer nada a su lado. “Te volveré a esperar donde siempre, mi amor”, le escribe en un mensaje que ha sido leído, no así respondido.

Testigos de esos amores y desamores han sido las meseras del lugar, quienes atentas en su servicio respetan las emociones que viven los corazones que eligen a La Pagoda también para sentir, no solamente para comer. Calculan el tiempo exacto para preguntar si se le ofrece algo más a la pareja que se toma fuerte de la mano, o para asomarse con disimulo al comensal triste que desea una última taza de café antes de pagar la cuenta y resignarse a no llorar en público porque lo han cortado o plantado.

 

<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Aviso urgente<br>Abre la imagen <a href="https://t.co/wlJ4n9opp6">pic.twitter.com/wlJ4n9opp6</a></p>&mdash; Café La Pagoda (@cafelapagoda) <a href="https://twitter.com/cafelapagoda/status/1348539334480293889?ref_src=twsrc%5Etfw">January 11, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js&quot; charset="utf-8"></script>

 

Pero eso no volverá a suceder. O al menos no por un periodo indefinido. Y es que si de romper corazones se trata, La Pagoda ha hecho llorar a miles de capitalinos. Al mismo tiempo, les ha provocado el derramamiento de la lágrima que genera el agradecimiento y el recuerdo, la nostalgia y la melancolía. “¡Maldito Covid-19!”, expresa uno de sus tantos clientes en redes sociales tras el anuncio de que cerrará sus puertas por la crisis sanitaria que enfrenta la Ciudad de México.

“Te volveré a esperar donde siempre, mi amor” pudo ser un mensaje que no recibiera respuesta para alegrar al enamorado, sin embargo funciona como una expresión que unifica el sentir de cientos de fieles a La Pagoda que desde ahorita ya aguardan su regreso.

 

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