Hospital del Divino Salvador
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Aunque ya no es un manicomio, la leyenda del Hospital del Divino Salvador para mujeres dementes sigue vigente. Ya sea por los mitos que rodean a este lugar, o por los tratamientos médicos que empleaban para enfermas mentales del siglo XVIII, o por las historias de fantasmas y aparecidos en la calle de Donceles, nunca pasa de moda.

Este hospital en la Ciudad de México fue fundado en 1687 durante la época virreinal, cuando se creía que la demencia era un mal asociado al alma y a la divinidad, una señal diabólica.

Leyenda del Hospital del Divino Salvador 

La esposa de un carpintero de nombre José Sáyago le pidió a su marido darle techo a su prima María de la Concepción, una mujer que se encontraba fuera de razón y que vagaba por las calles. Don José accedió de inmediato, sin embargo, al darse cuenta que había más mujeres en ese tipo de situación, decidió ayudarles también.

Pronto llegaron a la casa Beatriz de la Rosa y Francisca Osorio, quienes estaban mal de sus facultades mentales. Durante el Porfiriato (1910), las pacientes fueron trasladadas al hospital de La Castañeda, conocido como el nuevo manicomio de México.

El Divino Salvador fue cerrado. Atravesó varios cambios importantes en su administración, lo que comenzó a alimentar la leyenda. Una de las más populares es la de los rostros tenebrosos en su fachada. 

Esas caras de hombre y mujeres que aparentemente sufren tienen un origen muy peculiar. Cuando se levantó el edificio no existían. Se dice que el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas era tan misógino que no toleraba solo ver caras de mujeres, por ese motivo también hay caballeros en la puerta. 

La carga de historias, decesos y hechos que durante 200 años resguardó el inmueble ha provocado versiones relacionadas a espectros, aparecidos y ruidos de ultratumba. También se dice que en su interior se colocaron varios nichos con vírgenes para tratar de frenar las apariciones en los patios y antiguas habitaciones de las enfermas. 

De igual manera se dice que es uno de los edificios a los que se les ha practicado exorcismos. Las personas aseguran que la carga energética del lugar es muy fuerte, densa.

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