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Puebla. – El Museo Regional Casa de Alfeñique fue el primer museo en Puebla y es uno de los lugares más visitados y hermosos para conocer del arte poblano. 
Este museo alberga cerca 1,598 piezas la cual está compuesta por textiles, obra pictórica y escultórica, carruajes y códices, entre otros objetos.  Lleva el nombre de Casa de Alfeñique desde 1790 por su fachada  decorada que parece hecha de pasta de azúcar, clara de huevo y almendras, denominado en España “dulce de Alfeñique”.

 

Colección

Si visitas este Museo, puedes disfrutar de grandes piezas como un carruaje que fue utilizado por el gabinete presidencial de Porfirio Díaz y un carruaje utilizado por personalidades del Clero.
Existen diversas salas en las que se exhiben temas como:
•    Vida cotidiana de los siglos XVIII y XIX.
•    Talavera poblana
•    La China poblana
•    Gastronomía poblana y dulces típicos regionales. 
En la planta alta se representa el uso de la casa habitación en los siglos XVIII y XIX, de cuando la Casa de Alfeñique fue casa habitación, con mobiliario de estilo renacentista y chippandale de origen francés y elementos procedentes de Europa, bodegones, óleos religiosos, y objetos de cristal y esculturas, tanto en la habitación, en la sala de costura, en la sala de recepción, como en el despacho, el comedor, la sacristía y la capilla y también cuenta con una cocina típicamente poblana.

 

Leyenda sin igual
 

“Un día, el herrero don Ignacio Morales quedó prendado de una hermosa mujer llamada María Ignacia, su corazón latía con fuerza cada vez que la veía, decía: “ésta es la que debe ser la madre de mis hijos, no sólo me lo dicta el latido, sino también Dios, por lo tanto debo desposarla”. Desde aquel día su amor perteneció completamente a aquella doncella; sin embargo, ella le impuso una condición para casarse, ya con los planes de boda avanzados, él debía construirle una casa de dulce.
Afortunadamente don Ignacio Morales había recibido una cuantiosa herencia y como el verdadero amor que le profesaba no tenía barreras, ni tardo ni perezoso mandó a construir una casa digna de los deseos de su amada para poderla desposar.
La casa fue terminada en 1790 y se gastó la fortuna de 14 mil 900 pesos en oro, que bien valían la pena para estar con el amor de su vida, y por lo cual la concluyó con una dulce y hermosa fachada, al más puro estilo ad hoc con la época, de argamasa, ladrillo y cerámica.
María Ignacia ya no se pudo echar para atrás con su compromiso adquirido con don Ignacio y contrajeron nupcias,  llevando su amor a la anhelada casa de dulce.
La gente la empezó a llamar la “casa del confite” y en la actualidad es reconocida como uno de los inmuebles no sólo más hermosos, sino también emblemática de la ciudad de Puebla.”

 

 

Puedes visitar este Museo y todo el arte que alberga, de martes a domingo de 10:00 a.m a 6:00 p.m, ubicado en Av. 4 Ote. No.416, Centro.

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