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Estefanía está absorta, trabaja desde casa para un periódico local mientras amamanta a su segunda hija y toma clases en línea con su primogénita, en pocos días concluirá su permiso de maternidad y deberá volver a su jornada de 12 horas frente al computador; no tiene personal que le asista y apoye con las labores domésticas, cocinar, lavar ropa, limpiar baños y pisos, a su pareja apenas y lo ve. 

Cuando le preguntes cómo se siente te dirá que bien, cansada pero bien, quizá ni ella comprende lo que enfrenta; volvió al trabajo poco tiempo antes del inicio de la pandemia, aceptó un salario mínimo y las pocas prestaciones que su medio le da, se embarazó y vivió los nueve meses de larga espera en el confinamiento. ¡Vaya caso!

Subió de peso lo que cualquier embarazada con poco movimiento, sus niveles de estrés se fueron al cielo cuando pasaba más tiempo haciendo las tareas de su hija mayor que trabajando; el dolor de caderas fue insufrible. ¿Cómo estás?, bien, cansada pero bien. 

Si bien los hombres son más propensos a enfermarse de Covid-19, o ese era el dato al inicio de la pandemia, el caso de Estefanía plasma la vida de una mujer, profesionista, madre de dos y esposa.

Eso del lado familiar, del otro, 70% de los trabajadores de servicios de salud son mujeres que enfrentan otro viacrucis, el de asumir un enorme riesgo personal ofreciendo atención a pacientes de covid, incluso sin equipos de protección. 

Para Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), factores como los antes mencionados, indican que son precisamente las mujeres quienes asumen los mayores impactos en salud, sociales y económicos del Covid-19, mismos que ya están impactando de forma desproporcionada a las féminas. 

Y es que, aun cuando el virus se erradique y termine siendo un mal sueño global, el mundo y sus gobiernos deberán garantizar una rehabilitación integral médica y emocional a sus gobernados. 

"Los países deben reconocer y responder a la dinámica de género de este brote para superar esta pandemia", afirmó Etienne en una conferencia de prensa.

EL SUEÑO IDEAL 

Para Etienne, garantizar que las mujeres y niñas puedan acceder a los servicios de salud que requieren, especialmente durante esta época de crisis es vital para superar los estragos. 

Un ejemplo claro es el aumento de las líneas de atención para responder a denuncias por violencia de género y servicios de salud sexual, reproductiva y servicios esenciales como el apoyo emocional. 

BREVES CIFRAS 

Según la OPS de 4,000 profesionales de la salud fallecidos en 20 países 70% eran mujeres.

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