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Puebla. – Padres de familia de personas que padecen algún tipo de adicción han decidido cuidar ellos mismos a sus pacientes, tras los ataques recientes en anexos de la ciudad de Puebla.

 

Así lo han denunciado propietarios de estos centros de rehabilitación, quienes públicamente piden tregua al Gobierno del Estado que pretende regularlos, pues eso, dicen, ha reducido considerablemente la demanda de sus servicios.

 

 

Más de 200 establecimientos integrantes del grupo Fraternidad Metropolitana, solicitó al gobierno no generalizar la forma en que operan los anexos de Puebla, pues esto ha hecho que tengan menos demanda de internos.

 

Desde que comenzaron las agresiones en centros de rehabilitación y/o anexos, la demanda de pacientes se ha reducido considerablemente, situación que afecta al gremio.

 

También, manifestaron en rueda de prensa, que todos los anexos que integran la fraternidad tienen certificados de la COEPRIS, también, de instancias federales que les permiten operar.

 

Además, refieren que los centros de rehabilitación en todos los casos cuentan con psicólogos clínicos, que ayudan a los pacientes anexados a sobrellevar la desintoxicación.

 

Otra de las realidades, según afirma la Fraternidad, es que los anexos cobran cuotas bajas por el segmento poblacional al que atienden por lo que no es posible “mejorar” el espacio donde se anexan pues muchos adictos son personas de escasos recursos.

 

En los últimos meses, anexos y centros de rehabilitación en Puebla y el país, se han visto involucrados en crímenes donde internos han sido asesinados.

 

Tan solo en Puebla, se han registrado los primeros homicidios, el primero de ellos el pasado 8 e abril en Lomas de San Miguel donde Alan de 21 años perdió la vida.

Karla, quien murió el 28 de abril en Romero Vargas.

Un muerto más el pasado 5 de mayo en Teotitlán donde un centro de rehabilitación fue rafagueado y dos personas resultaron heridas.

El último homicidio ocurrió el pasado 10 de mayo en Cholula, donde un interno perdió la vida.

 

Datos de la misma fraternidad, indican que ahora son jóvenes menores de edad las víctimas de las adicciones, Silvestre y Juan N.,son un ejemplo de esto, ambos consumen drogas desde los 8 años, hoy uno tiene 13 y otro 17 años de edad.

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