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Puebla.- Dicen que la ciencia siempre está al servicio de la humanidad y bajo ese precepto se antoja sencillo, aprender idiomas, dejar casa y familia, explotar el intelecto y mudarse de nación. 

Ustedes lo harían, ¿Verdad?

La historia de hoy es poderosa y narra la vida de un niño que pasó de la curiosidad de armar y desarmar juguetes en casa, al joven que diseña algoritmos para que robots envíen información a humanos a través del tacto.

A sus 31 años, el poblano Miguel Altamirano Cabrera, dedica al menos ocho horas de su día a trabajar en robots colaborativos en la Universidad Skoltech Skolkovo Institute Of Science and Technology de Moscú en Rusia, donde colabora con un equipo multidisciplinario de maestría y doctorado que se ha ganado a pulso el reconocimiento mundial por sus innovaciones. 

FOTO: Facebook Miguel 

Para el egresado de ingeniería de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (BUAP), trabajar en innovaciones que ayuden a la gente ha valido todo el esfuerzo y años de preparación, empezando por el dominio de cuatro idiomas, ruso, inglés, italiano y español. 

En múltiples entrevistas, Altamirano Cabrera ha dicho que la virtud más grande de la ciencia es ayudar a las personas, un argumento que incluso en medio de una pandemia se antoja romántico, pero no lo es, su otra pasión, la filosofía le ha llevado a ejercer su profesión con sentido humanista. 

FOTO: Facebook Miguel 

Entre los mejores del mundo

Su trabajo como creador de algoritmos utilizados en robots colaborativos le ha permitido desarrollar tecnología con apoyo de profesores reconocidos en el ámbito científico mundial, también, como estudiante de doctorado su trabajo con teleoperación háptica y el diseño de una pantalla táctil LINKGLIDE facilita la sensación de agarrar y manipular un objeto remoto con una mano robótica, una aplicación útil en el área médica.

Miguel Altamirano ha escrito y publicado al menos ocho artículos de divulgación científica en congresos prestigiados, sido galardonado con el premio de Bronce en el Int.Conferencia Asia Haptics 2018 entre más de 200 participantes.

Otro logro del oriundo de Tehuacán fue su participación en el ACM SIGGRAPH Asia 2020, celebrado en Corea del Sur, donde Altamirano fue reconocido entre los mejores 20 del encuentro más importante sobre gráficos por computadora. 

Insistir, resistir, persistir 

Para Miguel su estancia en Moscú desde hace cinco años ha representado un reto importante, 40 horas de trabajo semanal en laboratorio no son compatibles con una vida altamente social. 

A la nación soviética llegó con una beca bajo el brazo y el espíritu de un guerrero mexicano.

Estar situado donde está le ha permitido disipar el mito de que los rusos no sienten, según refiere, al principio son herméticos luego se abren y también son buenas personas. 

Durante sus estudios de maestría desarrolló y fabricó Delta Robot, un sistema de control para un proyecto conjunto con el MIT para desmantelar a alta velocidad teléfonos inteligentes. 

El espíritu de México 

Dzimitry Tsetserukou profesor del Laboratorio de Robótica Espacial Inteligente del Centro Espacial Skoltech, refiere que el científico poblano colabora en equipos multidisciplinarios que han creado un sistema de interacción de robot humano, el cual, permite controlar un brazo robótico sin necesidad de guantes. 

MaskBot, otro de sus proyectos, permite a la red neuronal realizar detección de rostros en tiempo real. 

Para Dzmitry Tsetserukou, jefe de los exitosos proyectos, Miguel Altamirano es descrito como ‘Una persona talentosa, de mente abierta, diligente y amable’.

A diferencia de nosotros, Miguel pasea los fines de semana por la majestuosa Plaza Roja de Moscú, puede que en sus adentros extrañe recorrer la cuna del maíz y oler el petricor de la tierra que lo vio nacer, pero ahora su energía está en el futuro, un futuro que nos alcanzó y confinó aquí y allá.

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