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Ese es el caso de Rubí, una mujer que tras 19 años de dedicarse a la prostitución hoy tiene un negocio de estilismo con el que busca darle estudios de medicina a su hijo de 10 años.

El primer sueño de Rubí era ser arquitecta, sin embargo, al quedar huérfana a los 16 años el plan cambió y se vio obligada a dedicarse a algo que le fuera rentable.

Así comenzó, ganando 500 pesos que luego se convirtieron en 2 mil al día.

Si bien el dinero era una motivación para continuar, no lo fue el maltrato físico y psicológico que recibió durante casi dos décadas de servicio, también, vivió en carne propia la discriminación por su oficio, fue entonces cuando decidió cambiar de ocupación.

“Pensé en dejarlo joven pero el dinero lo impedía, luego me casé, yo pagaba los servicios y la vida y él me golpeaba” afirmó Ruby.

Para dejar de vender su cuerpo, Ruby emprendió un nuevo plan, estudiar estilismo y manicura, entonces se afilió a la Unificación de Sexoservidoras quien con voluntad le apoyó para dejar de prostituirse.

Ruby se mudará de ciudad y ahí comenzará una nueva vida.

 

La historia de Beatriz es otra, a sus 49 años recibe instrucción en los talleres de la Unificación de Sexoservidoras para, a futuro, dejar de vender su cuerpo pues quiere una vida distinta.

La mujer se inició en el sexoservicio para poder pagar un crédito que alguien más pidió, estafada y sin mercancía debía solventar esa deuda.

Una exclienta que se dedicaba al sexoservicio y le compraba mallones fue quien le enseñó a cobrar por sexo, así, logró conseguir hasta 7 mil pesos por jornada.

“Yo era de esas que juzgaba a las sexoservidoras porque pensaba que no era decente, viví en carne propia la realidad de las cosas y hoy sé que quienes se adentran en esto es porque no tienen más opciones” relata.

¿Pagó su deuda?

Si. Completa

¿Por qué no dejó el sexoservicio?

Una vez que lo pruebas ya no se deja, imagínate esos 7 mil pesos no los ganaba en ningún otro lugar.

¿Por qué ahora toma los talleres de la Unificación?

Porque poco a poco estoy dejando de prostituirme, quiero otra vida, una segunda oportunidad.

¿Qué hace además de esto?

En casa vendo productos de limpieza y ropa, pero el dinero no alcanza así que dos veces por semana me prostituyo.

UNA ORGANIZACIÓN DE SEXOSERVIDORAS

En el 2012 la Unificación de Sexoservidoras en Puebla se constituyó de manera legal ante notario público, buscando no ser reguladas por los padrotes y quedarse con las ganancias que obtienen producto de la venta de sus cuerpos.

Pese a estar presa dos años, la presidenta de esta organización continúa su labor como activista y ayuda a mujeres a salir de la prostitución y dedicarse a otras cosas.

Actualmente, la organización ya cuenta con oficinas propias y atiende a 230 chicas agremiadas quienes pueden solicitar asesoría jurídica, servicios dentales y de enfermería; también pueden tomar talleres de estilismo, manicura, cocina, todo para darles herramientas necesarias para dejar ese oficio.

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