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Tal es el caso de María Antonieta Sánchez Campos, quien desde hace más de 20 años tiene un negocio de impresión y copias frente a Ciudad Universitaria de la BUAP, sin embargo, ante la falta de ingresos, no pudo continuar pagando la renta y tuvo que improvisar un local en su casa para mantener el centro de copiado.
Ella es una de los tantos dueños de papelerías y copiadoras ubicadas en la Avenida San Claudio que han visto bajar las cortinas de otros negocios, inclusive las del mismo gremio, pues tras la cancelación de clases presenciales las ventas han bajado hasta en un 90 por ciento para los comercios que sobreviven, lo que los ha dejado a expensas de quienes lleguen a transitar por este lugar.
En su momento tenía la meta de poner otra sucursal, no obstante, no contaba con dos golpes fuertes, el paro estudiantil y la emergencia sanitaria, factores que intervinieron para no poder solventar 11 mil pesos de renta, lo que los llevó a cerrar y poner su negocio en casa.

Hace casi doce meses la afluencia y circulación en este lugar era constante, la música de los negocios, las risas, las pláticas de clases y hasta los silbatazos de los torneos deportivos se adueñaban de las instalaciones de la máxima casa de estudios, no obstante, actualmente al caminar por las calles aledañas a la BUAP éstas lucen desoladas, sin vida, pues no hay gente y son contados los negocios que se mantienen abiertos en un panorama desolador.
Ahora los comercios abiertos se han convertido en letreros para rentar el local, mismos que durante el trayecto por la Avenida San Claudio se repiten a cada paso, pues negocios que en su momento se pensaron tenían alta demanda, hoy tienen la cortina baja.
Así lo señala don Alfredo Romero López, ya que su negocio de cibercafé y copiado, el cual tiene 10 años, ha visto crecer, modernizar y hasta mejorar tanto a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), así como a las calles aledañas y comercios en inmediaciones del lugar.
La situación ha sido lastimosa, ya que para no cerrar ha ampliado los servicios de su negocio, adaptándose a lo que sabe, por ello ofrece reparación y mantenimiento de impresoras, café internet, copias, diseños, entre otras cosas, ya que él es el único sustento de su familia.

Los sentimientos son similares para doña Lisbeth, dueña de una papelería, pues menciona que en febrero inició el mal augurio con el paro estudiantil y luego la llegada de la pandemia, dejando como secuela “las ventas por los suelos”.
Pese a ello, las ventas no se han podido componer, pues son muy pocos ingresos, ya que no es lo mismo lo que se vendía en anteriores años cuando los alumnos de diferentes licenciaturas de la BUAP acudían a sus facultades y ahora, pues quienes compran se llevan menos de 10 pesos.

En ese entonces su horario comenzaba desde las siete de la mañana y acababa hasta más de las ocho de la noche, sin embargo, ante esta grisácea situación, abre tarde y cierra temprano, pues “las ventas por más que las esperen, nunca llegan”.
¿A quienes más ha pegado la pandemia?

Papelerías, fondas y centros de copiado han sido dañados, también las rutas que con más frecuencia se observaban en el lugar, tales como ruta Bicentenario y ruta 29 Naranja, las cuales han “desaparecido”, pues su principal pasaje eran los estudiantes.
Así también, la ruta 29 Naranja ha suspendido a gran parte de sus unidades, ya que, de ser alrededor de 25 autobuses, solo laboran cuatro, por ello el servicio es menos solicitado, puesto que para quienes viajan en este transporte tienen que esperar más de una hora. Por ello, los colonos y dueños de negocios mantienen la confianza en que la dinámica de clases presenciales se reanude pronto y el color a CU regrese.

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