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Y es que, desde marzo del 2020 con la llegada del Covid-19, muchos de sus establecimientos dejaron de ser útiles, sin fiestas, eventos concurridos o celebraciones, los salones se convirtieron en espacios con altos costos para ser mantenidos.

 

Algunos lugares donde antes hubo pista de baile, ahora existen capillas de velación, pues los velatorios y servicios funerarios eran más socorridos que los eventos sociales. 

 

Un ejemplo del cambio de giro es visible en Xonaca, donde “Albatros recepciones” se convirtió en “Funerarias Moreno”; un ciclo de más de dos décadas de alfombras coloridas, flores, globos, arreglos y grupos musicales hoy sirven para dar el último adiós a muertos por Covid-19.

 

“Hoy aquí es una capilla de velación, llegan carrozas fúnebres y la gente llora ya no se divierte” sostiene uno de los empleados del sitio. 

 

La transición de salón de eventos a funeraria ocurrió los primeros meses de la emergencia sanitaria, en mayo del 2020, los ingresos mejoraron considerablemente. 

 

Otro ejemplo está en San Baltazar, donde “Recepciones Camelot” un salón social de estilo medieval hoy es una rosticería. 

 

En marzo del 2020 cerró sus puertas de manera temporal y por más de un año así estuvo, la falta de dinero obligó al dueño del salón a instalar en noviembre una pequeña rosticería. 

 

La parte de atrás de lo que fue uno de los salones más rentados de Puebla, hoy alberga la venta de pollos rostizados con apenas una lona para cubrirse del sol y la lluvia. 

 

“Años atrás mis papás tenían una rosticería, me regalaron un rosticero y me pasaron la receta; no hay dinero que alcance, eso lo aprendí con la pandemia” sostiene Jorge Alberto, propietario del lugar. 

 

Otro de los salones de fiestas que se convirtieron en restaurante fue “El Nido” el lugar, antes de la pandemia generaba 25 mil pesos al mes, el confinamiento redujo la cifra a nada. 

 

Cuatro meses después de que comenzara la pandemia, el lugar ya vendía carnitas, pozole, chanclas, carne árabe y chalupas. 

 

El caso de lugares como “El nido”, “Albatros” y “Cámelot” es apenas una radiografía del sector, hasta el mes de mayo del 2021 existían en Puebla mil 332 salones de fiesta, pero el año anterior existían más de mil 500.

 

En el mismo panorama se encuentran los espacios infantiles, recintos de diversión y jardines; la falta de eventos sociales ha provocado pérdidas por mil 144 millones de pesos anuales, pues cada fin de semana se percibían en promedio 22 millones de pesos. 

 

Tan solo en Puebla 440 personas dedicadas a los banquetes, meseros, músicos, fotógrafos, animadores, floristas y organizadores han perdido el empleo. 

 

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